A tu cerebro no le gusta la Innovación

Hace ya mucho tiempo que la innovación está de moda. Da igual de que sector o ámbito de la vida se trate, ahora mismo innovar es un valor añadido. Es algo que toda empresa quiere conseguir o que toda persona desea para sí mismo. Pero, ¿qué es innovar? ¿cómo se hace?

Existen muchas teorías acerca de la innovación, pero a día de hoy ya existe un consenso más o menos claro en que Innovar es crear algo nuevo e introducirlo en un mercado con éxito -y no tiene porqué ser con ánimo de lucro-.

No sólo tiene que ser novedoso, sino que además alguien debe querer tenerlo y/o utilizarlo.

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Y además de existir un acuerdo sobre que es la innovación, también está claro cuál es el principal ingrediente para conseguir esa innovación: las personas. Personas con conocimiento, experiencia e iniciativa que sean capaces de crear nuevas ideas que mejoren en algo la vida de los demás. Pero esto último no es sencillo.

Y vamos a explicar por qué…

Tu cerebro es un órgano prehistórico

La naturaleza es sabia, y por ello basa la evolución de las especies en las necesidades primarias de éstas. Un ejemplo de ello puede ser cómo poco a poco nuestra dentadura se ha ido haciendo más pequeña y con menos fuerza para morder, todo ello a consecuencia del descubrimiento y la capacidad del ser humano para dominar el fuego, entre otras cosas para cocinar los alimentos.

Del mismo modo que cambió nuestra dentadura por el descubrimiento del fuego, nuestro cerebro también ha ido cambiando. Además de un considerable aumento de tamaño del cerebro y de la cavidad craneal, el cerebro ha ido mejorando, automatizando y haciendo más eficientes las tareas y necesidades más importantes para nuestra especie.

Un ejemplo de ello puede ser la mejora en la habilidad en nuestras manos o el don de la comunicación. La capacidad de hablar entre nosotros nos ha convertido en el animal más social que existe, y ha sido de los últimos avances significativos de nuestra especie respecto a otras. Se calcula que esto ocurrió hace aproximadamente 1,6 millones de años, pero todavía a día de hoy nuestro cerebro está cambiando para ser capaz de ser más eficiente para ello. De hecho, hoy en día la memoria visual, auditiva y la comprensión del habla aún comparten la misma zona cerebro, pese a ser una de las características más utilizadas y diferenciadoras del ser humano respecto a otras especies.

Tu cerebro es un órgano prehistórico que va evolucionando poco a poco, y lo ha hecho siempre en base a las necesidades de cada momento histórico. Y no sólo la innovación no ha sido una necesidad, sino que a lo largo de la historia ha sido duramente castigada.

A tu cerebro no le gusta la Innovación

Durante 60 millones de años a los humanos nos han querido comer. Primero fueron los dinosaurios, luego los cocodrilos y después los leopardos, pero siempre hemos vivido en un entorno hostil donde nosotros éramos el alimento. Y en un entorno así fallar o probar algo nuevo que no funcionara tenía un castigo severo: ser cazado.

A la persona que inventó la lanza, y que posibilitó que la especie evolucionara, en su siguiente intento de innovar fracasó y se lo comieron. Los innovadores y los que arriesgaban fueron comidos por el leopardo, y nosotros somos descendientes de los que fueron cuidadosos.

Y los cuidadosos no innovaban, eran predecibles e intentaban hacer las cosas sin correr el más mínimo riesgo.

innovación y riesgo

Que la evolución del cerebro cómo órgano se base en necesidades primarias parece una gran idea. La pena es que esas necesidades primarias han sido mucho más tiempo intentar sobrevivir a un entorno hostil, en el que el peligro era ser comido (hablamos de millones de años), que ser capaces de innovar o resolver sudokus.

Nuestro cerebro ha estado evolucionando desde tiempos inmemoriales evitando la innovación, y aunque ahora el mundo es diferente, 300 o 500 años de “modernidad” es una minucia al lado de millones de años de evolución.

Tu cerebro te engaña, y lo hace queriendo. Pero lo hace por tu bien.
No es que no le guste la innovación, es que no quiere que te coma el leopardo.

La Innovación y el Cambio Organizacional

Alguno puede pensar que ha pasado mucho tiempo desde la pre-historia, pero la realidad es que a día de hoy muchas empresas de nuestro entorno aún viven en esa pre-historia. El fallo se castiga duramente, y la cultura que se ha creado alrededor de esa baja tolerancia al fallo implica directamente una falta crónica de innovación.

Si ya nuestro cerebro tiene las defensas activadas y es cuidadoso de que no innovemos, si además en las organizaciones se señala a las personas cada vez que fallan, tenemos el mejor cóctel para acabar con cualquier intento de hacer las cosas de forma diferente.

Estamos creando el caldo de cultivo perfecto para matar la innovación. Nuestras empresas se comportan como si viviéramos en el Cretácico, pero la gran diferencia es que a día de hoy ya no hay dinosaurios…

¿O a lo mejor sí?


Referencia Imágenes:
[1]: @macrovector: http://www.freepik.com/free-vector/background-of-success-ideas_1048531.htm
[2]: WTF Online: http://wtfonline.mx/wp-content/uploads/2015/08/Resistencia-al-cambio-1.jpg

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