Agiles 2016: Agilismo desde la Mitad del Mundo

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al evento más importante de la comunidad Agile latinoamericana, el Agiles 2016 en Quito. Hasta ahora había asistido a bastantes eventos de este tipo en España y México, tanto de la comunidad Agile como otras comunidades de Developers, Management o de Negocio, pero no había asistido nunca a un evento en Sudamérica.

Agiles 2016

En un principio pensaba que sería otra conferencia mas, pero me equivocaba. En un evento como el Agiles 2016 muchas cosas te hacen darte cuenta de que estas lejos de casa, desde las diferencias culturales, la ignorancia absoluta de un Europeo con las distancias en el continente Americano o hasta el no saber como saludar a compañeros de otros países cuando llegan a tomar unas cervezas. (En Argentina nos damos beso jeje)

Quito

Dentro de la experiencia completa del Agiles 2016, sin ninguna duda la ciudad de Quito fue de las cosas que mas me impresionó. Escoltada por los Pichinchas y el Cotopaxi, la ciudad se levanta en los Andes a 2900 metros de altura, en un valle lleno de colinas que hacen que la vista panorámica sea espectacular.

Quito - Agiles 2016

Quito - Agiles 2016

Quito - Agiles 2016  

Aunque fue una visita corta me dio tiempo a visitar el centro histórico, además de recorrer la Calle de las 7 Cruces, la Calle la Ronda y subir al Panecillo, una increíble colina en medio de la ciudad coronada por la Virgen de Quito que te da una visión de toda la cuidad. Finalmente no pude subir al Cotopaxi o a los Pichinchas, y me quedo por visitar un lugar obligatorio, La Mitad del Mundo, por lo que tendré que volver a Quito. Una pena jeje.

Agiles 2016: La Conferencia y el Open Space

A nivel de conferencia el Agiles 2016 se parece bastante a las otras conferencias en las que estado en España o México. Diversas temáticas de interés para la comunidad, con tracks específicos y charlas interesantes en general. Aunque, al igual que otros eventos similares, la magia está en los pasillos y en las conversaciones que se dan en los espacios compartidos.

De todas las charlas y workshops del evento, me gustaron especialmente dos charlas de compañeros de Colombia, uno de ellos dentro de la agenda de la conferencia y otra en el Open Space. La primera de ellas fue un caso de éxito compartido por Ana María Betancur, contando su experiencia en la transformación de la Mesa de Ayuda de Orbis, el cambio cultural dentro de un Centro de Atención a Usuarios (CAU), un contexto que conozco bien y que me parece particularmente complejo.

La otra, también en formato charla y propuesta para el Open Space, fue la ponencia sobre Comunicación No Violenta de Jonathan Diosa, en la que además de tratar un tema muy interesante y retador a nivel personal, se notaba especialmente el dominio del ponente sobre el tema. La charla fue muy bien llevada, con un lenguaje sencillo y esto ayudó a generar una dinámica muy abierta (he buscado la presentación on-line pero no he sido capaz de encontrarla).

En mi caso, tuve la suerte de poder compartir escenario en dos ponencias con Jordi Falguera y José Sandoval, ambos compañeros de la UST Agile Practice. En ambas charlas compartimos nuestras experiencias trabajando en grandes transformaciones organizacionales y trabajando con equipos de producto integrando UX.

Una de las cosas que aprendí en Agiles 2016 fue una forma que no conocía de organizar el Open Space. Por lo general, en todos los que he estado en Europa, una vez se han propuesto todos los temas, se hace una votación para repartirlos entre los espacios que hay disponibles en la agenda (y asignar cada tema a un espacio físico). Si tenemos disponibles 20 espacios en la agenda y tu propuesta no ha tenido suficientes votos de la audiencia para quedar dentro de esos 20 slots, queda fuera de agenda.

En cambio en el Open Space del Agiles 2016, y por lo que me contaron algunos colegas en general en todos los que se hacen en Latinoamérica, todos los temas propuestos entran en agenda, y lo que se hace es generar nuevos espacios. Analizándolo, cómo todo, esta forma de organización tiene sus ventajas e inconvenientes, pero lo que si ocasiona es algo muy curioso e interesante: Cualquier espacio del edificio/jardín/calle se convierte en un espacio hábil para tener conversaciones interesantes, y es normal ver gente tratando temas sentados en las escaleras o debajo de un árbol en el patio.

La Comunidad

Llevo mucho tiempo pensando que no valoramos la comunidad a la que pertenecemos, y este viaje no ha hecho mas que confirmármelo. Conozco muchos entornos profesionales, y en todos ellos sería impensable llegar a una ciudad donde no conoces a nadie, y poner un Tweet a cuatro o cinco personas, que siendo estrictos no conoces, para quedar a tomar algo y desvirtualizarnos porque llevas cruzando conversaciones con ellos mucho tiempo. Y eso es algo muy habitual en la comunidad Agile internacional.

Este mismo fenómeno ocurre pero de forma condensada en los 3 días que dura el evento. A la oportunidad de encontrarte con amigos a los que no ves hace meses se le une la cantidad de personas a las que puedes de conocer durante las conferencias. Y todo esto para nosotros es algo natural, casi rutinario, que yo creo no valoramos lo suficiente. Aparte de algunos egos y personalismos (que los hay como en todos sitios), el ambiente propicia poder entablar conversación con cualquier persona de forma abierta y eso es algo que no podemos perder como comunidad.

La Casa Agile

Una de las cosas mas increíbles que he descubierto en este viaje al Agiles 2016 ha sido el compartir casa con compañeros de profesión. No fue algo preparado, ni siquiera buscamos un grupo escogido para compartir. Simplemente buscamos una casa, y los primeros que mostraron interés por unirse nos encontramos el Miércoles antes de la conferencia en el apartamento. Y ha sido una experiencia maravillosa.

La rutina que he vivido en otros eventos alojándome en un hotel, se convierte en un día a día de pequeña familia por unos días. Cualquier momento es bueno para tener una conversación interesante con un compañero amig@ de la otra punta del mundo, compartiendo experiencias en diferentes países y contextos, y haciendo amistad con personas que sabes que, con mucha suerte, vas a ver un par de días al año en un futuro.

En nuestro caso, en la Casa Agile estuvimos Soledad Pinter, José Sandoval, Maica Trinidad, Rosa María Orellana y yo mismo. Muchas gracias amigos por estos días, nos veremos pronto.

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